El cuento

El cuento es una narración breve que trata de un solo tema o asunto de forma oral o escrita, donde generalmente se utilizan elementos ficticios, un ambiente y un número limitado de personajes. 

Los cuentos son sumamente importantes, ya que gracias a ello los niños desarrollan múltiples habilidades, como por ejemplo: estimulan la imaginación y la creatividad, les ayudan a combatir sus miedos, favorecen la memoria, desarrolla habilidades lingüísticas, enriquecen su vocabulario y en estas edades constituyen un gran estímulo visual, además que son una de las bases para el desarrollo intelectual, pues a través de los cuentos los niños entienden las cosas con más rapidez. Al trabajar con cuentos dentro del aula nos ayuda a bordar diferentes temas, para lo cual podemos utilizar imágenes ilustrativas o títeres esto nos ayudara que los niños entiendan mejor. 

El ratón astuto 

En una selva no muy lejana, un ratón estaba paseando tranquilamente en un día soleado, cuando dijo: ¡qué día tan bonito hace hoy! seguro que encuentro algo con lo que divertirme mientras estoy de paseo. Justo en ese momento se encuentra toda una ristra de bananas que alguien ha olvidado en el camino, y dijo pero: ¿Qué ven mis ojos? ¡Un montón de riquísimos plátanos que parecen no tener dueño! Me los guardaré todos para mi solito. ¡Seguro que me duran un montón de tiempo! (mientras, los mete en su mochila). 

Cuando de pronto se aparece el gorila caminando por el otro lado y el ratón lo saluda diciendo: Amigo gorila, ¿Dónde vas tan cabizbajo? ¿Quieres venir de paseo conmigo? He decidido que voy a ir a la charca a tomar un poco de agua fresca. 

A lo que el gorila contesta: Y me gustaría, pero he de buscar algo de comida para mi familia y para mí antes de que caiga el sol. Luego ya no se verá nada y será mucho más complicado encontrar algo. A lo que el ratón mira hacia la mochila, donde lleva los plátanos, pero decide no decir nada y responde: ¡Vaya! Pues suerte en tu tarea. Yo seguiré con mis pasos. Ya nos veremos otro día. Los dos amigos se despiden y cada uno sigue su camino. El gorila se toca el estómago y pone cara de dolor porque tiene mucha hambre. Se va deprisa. El ratón abre la mochila y se come un plátano mientras se va a casa. En otro lado de la selva se ve a un avestruz corriendo de un lado para el otro. El avestruz comienza a decir: ¡Qué vergüenza he pasado! He visto hace un rato a unos humanos y he salido corriendo, dejando toda la entrada de la casa sin barrer. Y ahora ya no me da tiempo porque tengo que ir por piedras para terminar de arreglar el tejado corriendo apresurada de un lado para otro. Por otro lado, aparece el ratón y se acerca al ver al avestruz tan preocupada y le dice: ¿Qué te ocurre? ¿Por qué tanto revuelo?, el avestruz responde: mira lo que me ha pasado... Estaba yo tan tranquila barriendo la entrada de mi casa cuando de pronto he visto asomar a unos humanos, me he puesto tan nerviosa que lo he dejado todo tal cual y he salido corriendo a meter la cabeza en un hoyo grande para no ser descubierta. Y ahora tengo tanta prisa que ya no puedo buscar piedras para arreglar el tejado de mi hogar. 

El ratón sin que el avestruz le oiga susurra: No tengo nada que hacer podría ayudarle, pero... el ratón dirigiéndose al avestruz: ¡Vaya, ¡cuánto lo siento! Yo es que me dirigía a la charca a buscar agua para llevar en la vasija a casa, así que no puedo parar a ayudarte y sigue su camino con una sonrisa pícara. El avestruz corriendo de un lado para otro en busca de una solución y halando solo: Tendré que darme prisa si las piedras adecuadas quiero encontrar antes de que se haga de noche, quizás si miro por ahí… cuando se cruza con el gorila que seguía buscando sus preciados plátanos. El gorila saluda diciendo: Hola amiga avestruz, ¿en qué aventura andas metida ahora? Y el avestruz responde: Hola gorila, ¿cómo estás? Hacía ya mucho que no te veía. Pues mira, estoy buscando la mejor forma de arreglar el tejado, y además he de hacerlo rápido si quiero volver a tiempo para terminar de barrer la entrada de la casa. ¿Tú que haces? Te noto algo apresurado. El gorila continúa diciendo, sí, tengo mucha prisa, necesito encontrar plátanos para toda la familia. Pero aún tengo un rato para ayudarte a dar con la solución para tu tejado. ¿Quieres que busquemos las piedras y los plántanos juntos? Y el avestruz responde: ¡Qué buena idea! ¡Manos a la obra! En ese momento entra el leopardo mientras el avestruz y el gorila parecen estar buscando piedras y el leopardo los interrumpe diciendo: esperen un momento, he de decirles una cosa. Hace un rato vi pasar al ratón sin nada mejor que hacer, con un montón de plátanos bajo el brazo y no ha querido ni compartirlos y dedicar un rato a ayudar a buscar piedras. Al escuchar eso el avestruz y gorila se sorprenden y gritan: ¡No puede ser! el avestruz comienza contando: A mí me dijo que tenía prisa por recoger agua en su vasija. Y el gorila cuenta: Y a mí me contó que no tenía nada para comer... ¿Cómo es posible? El leopardo con un plan les dice: Yo creo que este travieso ratón no sabe lo que es la generosidad. Vamos a darle una lección. Todos al estar de acuerdo a una sola voz gritan: ¡Sí! Démosle una valiosa lección sobre la generosidad. Al día siguiente aparece el leopardo con una bolsa llena de plátanos y el avestruz cargando unas rocas, están muy felices y el ratón entra por el otro lado. 

El Leopardo: ¡Qué rico está este bocado!, gorila: ¡Y qué bien se disfruta al lado de los amigos, avestruz: ¡Y estas rocas son justo lo que necesitaba para arreglar el tejado de mi casa! Además, estamos todos muy tranquilos porque hemos acabado todas las cosas a tiempo. Aparece el ratón cansado y les habla diciendo: Hola amigos, ¡qué alegría verlos! ¿Qué están comiendo? ¡Tengo tanta hambre! Si queda sitio para uno más me gustaría unirme. Leopardo: ¡Claro! Siéntate con nosotros, aquí todos somos amigos y compartimos lo que tenemos con los demás. El ratón dio buena cuenta de su ración y, al ver lo buenos amigos que eran ellos tres, le entra remordimiento y decide contar la verdad diciendo tengo que contarles una cosa. El avestruz, gorila y leopardo: ¿El qué? preguntan a la vez mirándose de reojo pues ya saben la confesión que ha de hacer el astuto ratón. El ratón comienza a contarles, lo cierto es que yo tengo plátanos en casa y también tenía tiempo de sobra para ayudar al avestruz a buscar las piedras. Pero me pareció más divertido pensar solo en mí y no hacer nada por los demás. ¿Podrán perdonarme? Con mucho gusto compartiré los ricos plátanos. El leopardo le responde: Yo también tengo que confesarte que ya lo sabía todo, de hecho, nos habíamos sentado justo aquí para que vieras lo importante que es saber compartir y aprender el gran valor de la generosidad. El ratón reflexiona y le responde: ¡Cuánta razón tienes! A partir de ahora lo haré de otra forma. Es mejor ayudar, compartir y disfrutar de la amistad que caminar solo por el bosque.

Los personajes quedan felices

¡Fin!


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Conclusión