El guión teatral
Un guión teatral es un texto que se encarga de especificar los diferentes diálogos que cada actor dentro de la obra debe de decir durante cada escena y además brinda a información sobre la escenografía y la idea que se quiere transmitir al público.
Elegimos adaptar el cuento “el ratón astuto” como una
obra teatral porque nos da un mensaje claro de lo que es la honestidad, la bondad,
la empatía y la generosidad. Es de mucho significado para nosotros como
docentes que los alumnos forjen todos estos valores desde temprana edad y que
mejor que haciéndolo mediante una obra que tiene su importancia en la interpretación,
habilidad comunicativa, y seguridad de cada persona, por eso la obra teatral
tiene gran valor en el aula, para el desarrollo y aprendizaje del niño, pues
podemos trabajar la imitación, la creatividad, y las expresiones corporales.
El ratón astuto
Se
abre el telón. El ratón está paseando tranquilamente por la selva un día
soleado.
Ratón: (camina despreocupado) ¡Qué día tan bonito hace
hoy! Seguro que encuentro algo con lo que divertirme mientras estoy de paseo.
(Justo en ese momento se encuentra toda una ristra de bananas que alguien ha olvidado en el camino).
Ratón: ¿Pero qué ven mis ojos? ¡Un montón de
riquísimos plátanos que parecen no tener dueño! Me los guardaré todos para mi
solito. ¡Seguro que me duran un montón de tiempo! (Mientras, los mete en su
mochila).
(Aparece
el gorila caminando por el otro lado del escenario).
Ratón: Amigo gorila, ¿dónde vas tan cabizbajo?
¿Quieres venir de paseo conmigo? He decidido que voy a ir a la charca a tomar
un poco de agua fresca.
Gorila: Ya me gustaría, pero he de buscar algo de
comida para mi familia y para mí antes de que caiga el sol. Luego ya no se verá
nada y será mucho más complicado encontrar algo.
Ratón: (Mira hacia la mochila, donde lleva los
plátanos, pero decide no decir nada) ¡Vaya! Pues suerte en tu tarea. Yo seguiré
con mis pasos. Ya nos veremos otro día.
Los
dos amigos se despiden y cada uno sigue su camino. El gorila se toca el
estómago y pone cara de dolor porque tiene mucha hambre. Se va deprisa. El
ratón abre la mochila y se come un plátano mientras se va a casa.
Se
cierra el telón.
Segundo acto.
Se
abre el telón y se ve al avestruz corriendo de un lado para el otro.
Avestruz: ¡Qué vergüenza he pasado! He visto hace un rato
a unos humanos y he salido corriendo, dejando toda la entrada de la casa sin
barrer. Y ahora ya no me da tiempo porque tengo que ir a por piedras para
terminar de arreglar el tejado. (Corre apresurada de un lado para otro).
Ratón: (Se acerca al ver al avestruz tan preocupada)
¿Qué te ocurre? ¿Por qué tanto revuelo?
Avestruz: Mira lo que me ha pasado... Estaba yo tan
tranquila barriendo la entrada de mi casa cuando de pronto he visto asomar a
unos humanos, me he puesto tan nerviosa que lo he dejado todo tal cual y he
salido corriendo a meter la cabeza en un hoyo grande para no ser descubierta. Y
ahora tengo tanta prisa que ya no puedo buscar piedras para arreglar el tejado
de mi hogar.
Ratón: (Sin que el avestruz le oiga). No tengo nada
que hacer podría ayudarle pero...
Ratón: (Dirigiéndose al avestruz) ¡Vaya, cuánto lo
siento! Yo es que me dirigía a la charca a buscar agua para llevar en la vasija
a casa, así que no puedo parar a ayudarte.
Sigue
su camino con una sonrisa pícara y sale de escena.
Avestruz: (Corre de un lado para otro en busca de una
solución) Tendré que darme prisa si las piedras adecuadas quiero encontrar
antes de que se haga de noche. Quizás si miro por ahí...
Se
cruza con el gorila que seguía buscando sus preciados plátanos.
Gorila: Hola amiga avestruz, ¿en qué aventura andas
metida ahora?
Avestruz: Hola gorila, ¿cómo estás? Hacía ya mucho que no
te veía. Pues mira, estoy buscando la mejor forma de arreglar el tejado, y
además he de hacerlo rápido si quiero volver a tiempo para terminar de barrer
la entrada de la casa. ¿Tú que haces? Te noto algo apresurado.
Gorila: Sí, tengo mucha prisa, necesito encontrar
plátanos para toda la familia. Pero aún tengo un rato para ayudarte a dar con
la solución para tu tejado. ¿Quieres que busquemos las piedras y los plántanos
juntos?
Avestruz: ¡Qué buena idea! ¡Manos a la obra!
Entra
el conejo en la escena mientras el avestruz y el gorila parecen estar buscando
piedras.
Conejo: Esperen un momento, les diré una cosa. Hace un rato vi pasar al ratón sin nada mejor que hacer, con un montón de plátanos bajo el brazo. Y no ha querido ni compartirles y dedicar un rato a ayudar a buscar piedras.
Avestruz y gorila: (ambos sorprendidos) ¡No puede ser!
Avestruz: A mí me dijo que tenía prisa por recoger agua
en su vasija.
Gorila: Y a mí me contó que no tenía nada para comer...
¿Cómo es posible?
Conejo: Yo creo que este travieso ratón no sabe lo que
es la generosidad. Vamos a darle una lección.
Todos
a una: ¡Sí! Démosle una valiosa lección sobre la generosidad.
Se
cierra el telón.
Tercer acto
Se
abre el telón. Entran en escena el conejo comiéndose un plátano, el conejo con
una bolsa llena de plátanos y el avestruz cargando unas rocas. Están muy felices.
El ratón entra por el otro lado de la escena.
Conejo: ¡Qué rico está este bocado!
Gorila: ¡Y qué bien se disfruta al lado de los amigos.
Avestruz: ¡Y estas rocas son justo lo que necesitaba para
arreglar el tejado de mi casa! Además estamos todos muy tranquilos porque hemos
acabado todas las cosas a tiempo.
Ratón: (Parece cansado) Hola amigos, ¡qué alegría
verlos! ¿Qué están comiendo? ¡Tengo tanta hambre! Si queda sitio para uno más
me gustaría unirme (dice con cara de travieso).
Conejo: ¡Claro! Siéntate con nosotros, aquí todos somos
amigos y compartimos lo que tenemos con los demás.
(El
ratón dio buena cuenta de su ración y, al ver lo buenos amigos que eran ellos
tres, le entra remordimiento y decide contar la verdad).
Ratón: Tengo que contarles una cosa.
Avestruz,
gorila y conejo: ¿El qué? (Preguntan a la vez mirándose de reojo pues ya saben
la confesión que ha de hacer el astuto ratón).
Ratón: Lo cierto es que yo tengo plátanos en casa y
también tenía tiempo de sobra para ayudar al avestruz a buscar las piedras.
Pero me pareció más divertido pensar solo en mí y no hacer nada por los demás.
¿Podréis perdonarme? Con mucho gusto compartiré los ricos plátanos.
Conejo: Yo también tengo que confesarte que ya lo sabía
todo, de hecho, nos habíamos sentado justo aquí para que vieras lo importante
que es saber compartir y aprender el gran valor de la generosidad.
Ratón: ¡Cuánta razón tienes! A partir de ahora lo haré
de otra forma. Es mejor ayudar, compartir y disfrutar de la amistad que caminar
solo por el bosque.
Los
personajes quedan felices. Se cierra el telón.
¡Fin
de la obra y unos merecidos aplausos!




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